Leer más que nunca

Cuando pequeño preguntaba a los mayores qué era más fácil: si leer o escribir. Todas las respuestas que recibía era la misma “ambas”. ¡Qué mentira más grande! Así que niños que lean esto, si es que los hay, la respuesta es sencilla: leer es más fácil que escribir y, por de pronto, más placentero.

¿Y a qué se debe esta presentación? Resulta que este año he vivido de manera intensa, he podido viajar, querer, odiar, sufrir y reír, y en cada uno de esos momentos me ha acompañado un libro. Basta decir que he leído como nunca y ahora que tengo trabajo no hallo la hora de llegar en la casa y zambullirme en el placer que me está provocando leer.

Siempre he sido lector, pero la dupla de Pierre Lemaitre y Jo Nesbo me sacó de una verdadera sequía literaria, sobretodo el primero que ya me leí toda su bibliografía en menos de un año. Libros como “Nos vemos allá arriba” o “Alex” han devuelto en mi las esperanzas que los libros me vuelvan a entretener como antes.

Y eso. Necesitaba escribirlo en alguna parte que no sea las redes sociales y me acordé de que tengo un blog.

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La cesantía y nuevo proyecto

Como siempre que recuerdo que tengo un blog pienso en que ha pasado mucha agua bajo por lo que resumiré a tres puntos:

  • Sí, estoy cesante desde finales de diciembre. Desde el verano del 2009 que no había parado de trabajar.
  • No, no estoy tranquilo. La angustia al despertar y el exceso de tiempo me perturba. Algo que anhele tanto y que ahora lo tengo en demasía es tragicómico.
  • El tiempo en que he estado cesante me ha servido para viajar a otro país con mi novia* y leer mucho.

De esto último nació el blog “Vuelan las hojas”, un espacio en donde voy reseñando de manera humilde los libros que me parecen relevantes y trato de escribir semanalmente al menos un libro.

Y eso, con bombos y platillos los invito a pasar a mi cuchitril literario:

Vuelan las hojas… Reseñas literarias como vía de escape.

*: Prometo escribir acerca de ese maravilloso viaje. 🙂

La excusa no agrava la falta

Me bajaron unas ganas horribles de escribir por acá, así que un punteo-resumen-autoevaluación express:

  1. Me titulé y soy oficialmente Periodista. +1
  2. Trabajo de periodista. +1
  3. Pero aún trabajo en el supermercado, el dinero siempre tira… -1
  4. Estoy soltero. +0
  5. Por razones de pega viajo mucho.+1
  6. Y como un montón. +1
  7. Pero los viajes me dejan casi sin nada de dinero y tiempo para el ocio. -1
  8. Y de verdad no me había bajado las ganas de escribir, la tesis traumó. -1
  9. Pero bueh… aun sigo leyendo muchos libros, para eso siempre hay tiempo. +1
  10. ¿Les conté que me compré una moto? +1

Puntaje total: 3

Siempre puede ser peor.

Volver

Volver a escribir en mi blog, cosa que me plantee mil veces durante todo el año 2014 y no pude concretar hasta hoy.

El 14 de abrir de ese año aconteció el incendio más grande en la historia de Valparaíso, mi ciudad, y que se llevó con él la casa, los recuerdos y mi infancia. La pasé pésimo como también la pasé muy bien en la reconstrucción, pero el fantasma del cansancio, de volver a empezar todo de nuevo, cansa.

Ese 2014 era especial también pues concluía mi paso por la universidad con la tesis y mi práctica profesional, y a costa de sacrificios logré sacar adelante de una manera orgullosa.

Volver, tratar de que sea todo antes del fuego. Volver a mi pieza, a la privacidad, ese espacio en donde me desenvuelva para ser yo mismo aun no es posible. Escribo estas lineas desde una media agua en la que apenas cabemos los tres integrantes de la familia y pienso que aun falta mucho para que todo vuelva a ser normal o mínimamente parecido.

El fuego también se presentó como oportunidad de volver a empezar, todo lo malo se quemó y es necesario recomenzar. Con esto estoy empezando a retomar mis viejas buenas costumbres. Dicen que nunca es tarde…

Visita al cine

Es verano. Época que me recuerda lo mucho que me disgustan las sandías tanto como los melones y el pan de pascua. Verano, época de sol y lectura de novelas de más de 457 páginas. De salir con mi pareja al cine a ver la película de moda; con la salvedad de que este año por primera vez fui a ver una película en 3D.

De por si ir al cine me incomoda. El ruido de la gente hablando y si vas acompañado es muy probable que te pregunten de que va la trama y yo, amablemente, contesto que no he visto la película al igual que la otra persona y que está de más preguntarme que pasará después.

El cine 3D tiene la particularidad de obscurecer el film y que cuesta mucho entender las escenas ténebres, generando un cuestionamiento interno que consiste en qué chucha está pasando con la trama. Esto sin contar que ocupo lentes ópticos y lo incómodo que es usar por sobre estos los anteojos 3D.

Soy consciente de lo pesimista que soy, pero es dentro de mi pesimismo en donde debo cumplir con lo socialmente correcto y acompañar a tu polola al cine. ¿Ella? ¡Feliz con todo! Me agarraba la mano, me besaba y abrazaba diciéndome lo genial que era compartir esos momentos de pareja. Y yo feliz con que ella sea feliz. De eso se trata ¿No?

Ayudando a una mujer

Estaba a punto de ir almorzar mientras leía el periódico en mi computador. De repente se escucha un grito femenino desesperado. Me levanto y corro hacía el patio diciéndole a mi papá que mierda estaba ocurriendo. Me hizo callar y escuchamos atentamente.

–¡Auxilio! ¡Ayúdenme!

Sus gritos eran constantes y estremecedores. Junto con mi papá logramos identificar de donde provenían; era una casa al otro lado de mi barrio. Antes de reaccionar suena el timbre de la casa y era mi vecino que vive justo al lado mío. Preguntó de donde provenía los gritos y le indiqué el lugar de donde venían, a lo cual me dijo que ahí vive un weón drogadicto, hasta ahí nada reprochable, y que tenía a su señora y sus hijas viviendo con él.

Me dio la wea y partí con mi celular a la casa donde provenían los gritos. Afuera de aquel hogar se sentían los sollozos de una mujer ya adulta. La casa no tenía número así que identifiqué todo para hacer la renuncia correspondiente a carabineros. Este actuar fue lo más lógico y a la vez prudente que pude haber hecho. Golpear la puerta de aquella familia podría haber sido impertinente como también peligroso pues podría empeorar las cosas.

Como nunca carabinero llegó al lugar en menos de diez minutos. Me llamaron al celular para que bajara a declarar y fui indicándole sobre los sollozos y lamento de aquella mujer.

Me enferma la violencia salvo en los videojuegos (lo admito). Hice lo que pude ante una situación ajena y lo volvería hace mil veces más. Recordé un reportaje que hice sobre la violencia hacia la mujer y las terribles consecuencias que puede generar esta. ¡Basta ya! Me emputece la gente que violenta a las mujeres como también a las víctimas que se quedan calladas. Mi vecina, la cual no conozco, pidió ayuda de la manera más desesperada posible y me tocó estar ahí para ayudarla de la manera más fácil posible. Creo que ya es hora de que ayudemos y dejemos el discurso para desde ya pasar a la acción.