“El Deseo”

-Mi cumpleaños de este año fue bien… insólito.

-¿Cómo así?- Pregunté extrañado.

-Bueno, para empezar cumplí 20 años el 23 de julio, y como venía siendo costumbre desde que entré a la vida académica siempre lo celebraba en vacaciones invernales. Este año no.

-Por el asunto de la toma y esa parafernalia en la que estabas metida- Lo decía un poco riéndome.

-Por eso, pero también por un suceso de lo más extraño que aconteció. Resulta que ese mismo día, después de una asamblea en la que todos recalcaban el punto del otro y parecía un dialogo de loros…

-Lo normal.

-Lo normal, pero no me interrumpas. La cosa es que después de esa asamblea esperaba que todos me saludaran para mi cumpleaños y nadie lo hizo; como que si todos se hubieran puesto de acuerdo en secreto de no saludarme en ese día tan especial para mí.

-Probablemente estaban preocupado de otras cosas mucho más importantes, digo yo…

-Sí, pero mi cumpleaños es mi cumpleaños y me sentí pésimo, tanto así que tenía ganas de ir a mi casa y enterrarme en la almohada a llorar. Para controlar mi egocentrismo me fui al baño a mojar la cabeza y pensar. Acá empieza lo extraño, después de que me mojara la cabeza aparece detrás de mi y de la nada un auxiliar de aseo. Por lo general si veo a un auxiliar varón en un baño de mujeres grito de  una manera desesperada y no fue tal mi reacción, muy por el contrario, lo quedé mirando y al cabo de más o menos 10 segundos él me habló.

-Ya desde aquí la historia es rara- le decía mientras ponía especial atención en lo tranquila que relataba los sucesos.

- Y eso que falta aún. El auxiliar me mira como extrañado, y antes de siquiera pensar en ir a la puerta el me habló:

-Disculpe señorita, ¿se siente mal?

-Bueno, de sentirme mal mal… no. Pero hoy es mi cumpleaños y no me ha felicitado nadie- Ese ataque de sinceridad de por si en mi es raro, pero desde que lo vi como que mi conciencia sospechaba que la situación era bizarra.

-Es su cumpleaños… bueno, felicitarla por algo que aconteció hace tanto tiempo y en algo que usted ni siquiera era consiente como lo es su nacimiento…

-Usted no me está ayudando.

-Cierto, me disculpo. Para enmendarlo haber… pídame lo que quiera.

-¿Lo que quiera?- En ese momento me lo tomé muy en serio, como si el de verdad fuera un genio o algo por el estilo; pensé detalladamente que podría pedir, si algo material o abstracto, y le dije mi deseo a las finales.

-¿Está segura Señorita?

-¿Acaso no lo puede cumplir?

-No, nada de eso, es que viendo su edad y todo el embrollo que pasa ahora creería que pediría otra cosa, pero olvídese de mí, su deseo se concederá.- Acto seguido el auxiliar miro al cielo desde la ventana de manera tal que hacia pensar que la respuesta de la vida estaba en las nubes. Yo ahí parada, sin hacer nada mas que respirar.

-Listo, su deseo se cumplió, no se amargue y disfrute lo que queda de su día.

-Y se fue, así, sin más.

-Eso si, tengo dos preguntas…

-Si quieres saber cual fue mi deseo, pues no te lo diré. Mira, hay cosas en esta vida que se pueden contar y otras que no, y un deseo así es peor que si me vieras desnuda por una plaza. ¿Cuál era la otra pregunta?

-Bueno… si se te cumplió tú deseo.

-Si, sé cumplió, pero aun así mi vida no cambió después de este suceso, ya es octubre y me tienes aquí frente tuyo, la misma persona de siempre aun que solo con un deseo secreto cumplido.

-Interesante, ojalá me pase algo fantástico como a ti alguna vez.

-Ojalá.

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